lunes, 10 de octubre de 2016

Escarmiento, mi artículo sobre Cuéllar y el periodista

Hola a todos!

Tengo una opinión muy clara sobre lo que pasó con Cuéllar y el periodista y el vídeo de la discordia. Os lo cuento hoy en Dxtcampeón y al filo de la medianoche aquí :)

Escarmiento
Esta semana asistimos a un ajusticiamiento público durante una rueda de prensa. Sin querer quitarle un ápice de razón al enfado de Cuéllar, las formas le perdieron. Pongámonos en antecedentes. Partido Depor-Sporting, declarado de Alto Riesgo. Llega el autocar del conjunto asturiano entre grandes medidas de seguridad. Baja el portero del Sporting y mira con gesto serio hacia la valla que lo separa de los aficionados de ambos conjuntos. Un periodista graba el momento, interpreta que desafía a la hinchada, lo envía, esto se sube a la web de su periódico el portero se entera, se enfada y acude a sala de prensa del club asturiano.

Ajuste de cuentas en vivo y en directo del guardameta al periodista que mandó el documento audiovisual. Adjetivos calificativos, insultos y golpes sobre la mesa. Todo los motivos y razones que podía tener para justificar su mosqueo los fue perdiendo por la boca. Si no debería el medio subir algo sin conocer bien el trasfondo tampoco Cuéllar tenía que impartir justicia ante las cámaras, pudiendo hacerlo de forma elegante y personal en privado con el implicado.

Que el periodismo deportivo adolece en los últimos tiempos de gusto por la polémica, la confrontación y las miserias es un hecho. Muchos programas de prime time dedican minutos a temas banales y carentes de sentidos y organizan debates deportivos en platós donde solo se oyen gritos. Se venden exclusivas, se cuentan milongas y los espectadores las consumimos entre la risa y el pasmo. ¿Queremos hacer este periodismo o es el que hacemos por que es el que demanda la gente?

Tenemos gran parte de responsabilidad en el monstruo que estamos creando. No sólo en el fútbol, también en otras disciplinas. Pero es en el deporte rey donde la repercusión sigue alcanzando sus más altas cotas. Y todo lo que tiene que ver con él tiene su eco más allá de nuestras fronteras. Y arde como la pólvora en las redes sociales. Preocupa que muchos compañeros futbolistas de Cuéllar celebrasen en sus perfiles su ajuste de cuentas. A alguno solo le faltó aplaudir. Mal van los futbolistas si creen que la culpa de lo que les ocurre es de la prensa, la misma que buscan cuando las cosas bien, la misma a la que rehuyen cuando pintan bastos.

Puede que las televisiones hagan que este deporte sea sólo ahora un negocio global pero que no olviden todos los implicados que sino se hablase de ellos, si no acaparasen toda la atención mediática, también en prensa y radio, ni sus condiciones de trabajo ni su notoriedad serían las mismas. Sino que se lo pregunten a cualquiera de nuestros olímpicos, condenados al ostracismo de la opinión pública durante los próximos cuatro años. 
Feliz lunes!

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